Durante bastante tiempo, cuando hablaba de diversificar mi cartera, pensaba únicamente en tipos de activo: ETFs, oro, criptomonedas. No se me pasaba por la cabeza que toda esa cartera, aunque repartida entre activos distintos, seguía teniendo una exposición casi total a una sola divisa: el euro.

Cómo no me di cuenta durante tanto tiempo

Mis ETFs indexados a índices globales sí contienen empresas cotizadas en dólares, yenes o libras, pero yo compraba esas participaciones desde mi cuenta en euros, sin pararme a pensar en que el valor final de mi inversión también dependía de cómo se movía el euro frente a esas otras divisas, no solo de cómo se movían las propias empresas.

El momento en que até cabos

Fue revisando la rentabilidad de un ETF en dólares un año en el que el euro se había fortalecido con fuerza frente al dólar. El índice subyacente había subido, pero mi rentabilidad en euros era bastante menor de lo que esperaba. No era un error del ETF ni de mi selección de activos — era el efecto divisa, algo que hasta ese momento ni siquiera tenía en mi radar como variable a vigilar.

Por qué esto no es lo mismo que «diversificar activos»

Puedes tener una cartera perfectamente repartida entre acciones, bonos y oro, y seguir estando muy concentrado en una sola divisa si todo ese dinero, en última instancia, se valora y se convierte de vuelta a euros en el mismo momento y bajo el mismo tipo de cambio. La diversificación de activos y la diversificación de divisas son dos capas distintas del mismo problema, y yo solo estaba prestando atención a una de las dos.

Lo que aprendí sobre cómo funciona esto en la práctica

Cuando compras un ETF que cotiza en dólares pero contiene empresas europeas, o viceversa, hay más de un tipo de cambio implicado del que uno intuye a simple vista. Y cuando el ETF ya está denominado directamente en euros pero replica un índice en otra divisa, el efecto del tipo de cambio sigue estando ahí, solo que menos visible en el precio que ves cada día.

Qué cambié después de darme cuenta

No hice un cambio drástico ni salí corriendo a comprar productos con cobertura de divisa. Lo que sí cambié fue la forma de leer mis resultados: cuando un año no cuadra con lo que «debería» haber pasado según el comportamiento del índice, ahora reviso primero si hay un efecto de tipo de cambio detrás antes de asumir que algo ha fallado en mi estrategia o en mi selección de activos.

Un matiz importante que descubrí después

Tampoco se trata de tratar el efecto divisa como un enemigo a eliminar a toda costa. A largo plazo, las fluctuaciones de tipo de cambio tienden a compensarse parcialmente entre sí, y cubrir el riesgo de divisa (mediante productos específicos para ello) suele tener un coste propio que no siempre compensa, sobre todo para carteras pequeñas como la mía. Lo importante no fue eliminar la exposición a divisas, fue entender que existía y dejar de sorprenderme cuando aparecía en mis números.

https://inversionesaltasamuel.com/primeros-pasos/diversificacion-cartera-como-organizo/

Sigo invirtiendo sobre todo en euros, y sigo teniendo exposición indirecta a otras divisas a través de mis ETFs globales. La diferencia ahora es que sé que esa exposición existe y por qué se mueve, en lugar de descubrirlo por sorpresa un año en el que los números no cuadraban con lo que esperaba.


Relato de una experiencia personal, sin intención de recomendar ninguna estrategia de cobertura de divisa concreta. Cada cartera tiene una exposición distinta según los productos que contenga.

Por Samuel Gaudiza

Inversor particular con 3 años de experiencia en mercados financieros. Empecé con copytrading, pasé por el trading manual y aprendí por las malas lo que funciona y lo que no. Hoy gestiono una cartera propia compuesta por ETF indexados, oro y criptomonedas, y comparto mi experiencia real en Inversiones Samuel para ayudar a otros a no cometer los mismos errores que yo.

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